Lisandro, el cordobés que juega en la Selección Argentina de fútbol en silla de ruedas con motor

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El Instituto General San Martín de Villa Allende puede decir con orgullo que, entre sus alumnos, hay un jugador de Selección. Porque Lisandro Uretti, que cursa quinto año del secundario, juega en la Selección Argentina de powerchair (fútbol en silla de ruedas con motor). Y, con sus 16 años, en su silla de ruedas cuenta su historia con mucha naturalidad y frescura: “Tengo atrofia muscular espinal, una enfermedad que me detectaron a los tres años y, a partir de ahí, en general fue normal todo. A los tres años y medio dejé de caminar y a los seis empecé a usar la silla, cuando empecé a ir a la primaria”. Y, sin dramatismo alguno, agregó: “Es una enfermedad progresiva. Hice varios deportes a lo largo de mi vida. Como equitación, natación, ajedrez y tenis antes del fútbol pero los tuve que dejar ya que la evolución de la enfermedad me fue quitando las fuerzas”.

Pero la esperanza que se desvanecía por un lado, llegó cuando el fútbol sobre sillas de ruedas a motor apareció en su vida. “Llegó el deporte a la Argentina gracias a la familia Segarelli, de la Fundación de la Atrofia Muscular Espinal. La vieron en Estados Unidos y la trajeron al país y, gracias al contacto que teníamos con ellos nos la mostraron, prepararon como un pequeño evento en Buenos Aires. Ahí conocí la actividad. Al principio no me gustaba, no quería jugar hasta que intenté. Hasta que me subí a una silla, empujé una pelota y ya me copé”, contó con alegría Lisandro. Él, junto a Marina, su mamá y Héctor, su papá recibieron a Día a Día en su casa de Mendiolaza en la previa del viaje a Francia donde se entrenará una semana con la Selección Argentina y, además, jugará un triangular con los locales y Dinamarca.Lisandro, el cordobés que juega en la Selección Argentina de fútbol en silla de ruedas con motor

En 2013, cuando empezó a practicar el deporte, le cambió la vida a él y a la familia. Su mamá, que no quería meterse en la charla, interrumpió con un dato que hace más linda la historia: “El eslogan es ‘pasar de ser espectador a protagonista del deporte’. Antes venían los chicos de otros deportes a vender sus rifas para algún evento y nosotros, nada. Ahora, con Lisandro, nosotros organizamos cosas para recaudar”. Y Héctor metió su bocadillo también con mucha emoción: “Es emocionante. Porque vos lo ves en la realidad. Cuando antes él tenía que ir a ver jugar a un amigo o a su hermana Melania (22 años), ahora cambió y es ir a verlo a él”. Y agregó: “Más allá de la dificultad que representa, esto iguala la actividad de cualquier deportista y eso es muy importante. los chicos van a hacer deporte, no van a hacer terapia. Entonces por eso la Agencia Córdoba Deportes lo tomó. Es deporte. Hay retos, hay amarilla y hay rojas. Y, desde la tribuna, tenemos la misma pasión y emociones de cualquier partido. El que erra o hace un gol, las protestas de las faltas, todo”.

SU SUEÑO MUNDIAL. En 2017 se jugará el Mundial de la especialidad. Y Lisandro, que sabe lo que es superarse día a día, quiere estar sí o sí. En junio tuvo que operarse de una corrección de escoleosis en su columna y, con muchas ganas, se repuso antes de lo previsto. “Esa operación requiere muchísimos cuidados en el posoperatorio. Estuve tres meses sin jugar que fue junio, julio y agosto. A mediados de ese mes, no sé si lo debí haber hecho, pero bueno jaja. Estoy bien, me apuré porque quería ser seleccionado y me salió bien”, se alegró. Y fue convocado por Gonzalo Vilariño, el DT de la Selección que antes había dirigido a Los Murcielagos, el combinado nacional de fútbol para ciegos. “Está haciendo un gran trabajo”, coincidieron los Uretti.

Pero, cuando regresen de Francia, los espera el Argentino que se jugará en Pacheco, provincia de Buenos Aires. El torneo empezará el 12 de noviembre y Los Titanes, el equipo cordobés, está en preparación. Y, aunque la Agencia Córdoba Deportes les brinda el apoyo y las instalaciones, saben que todavía les falta. “Las sillas de competición son muy caras. Salen 10 mil dólares y eso la Agencia no puede pagar ya que tiene que repartir en otros deportes. Por eso nos organizamos los padres, para empezar a comprar elementos, sobre todo sillas”, dijo el papá de Lisandro.

A CRECER. En el final de la charla, Lisandro no quiso dar un mensaje triste de reflexión sobre su estado ni su enfermedad. Su apuesta es que su deporte crezca y lanzó la convocatoria: “Somos todos personas, en definitiva. Si hay algún chico leyendo la nota que se acerque al Kempes porque el deporte se está poniendo interesante. Y, como dije antes, al principio no me llamaba la atención hasta que lo probé y no me quiero bajar de la silla. Que se acerquen que serán bienvenidos. Y, a todo aquel que quiera colaborar, en PowerChair Córdoba, en la página de Facebook que se contacte para hacerlo”.

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