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¿CÓMO PUBLICAR UN LIBRO?

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Autopublicar un libro significa simplemente la decisión de autofinanciarlo y trabajar en su edición ya sea parcial o completamente, el grado de lo cual va a determinar que se hable de coedición o autoedición propiamente dicha. La diferencia es que en la coedición los gastos son compartidos con la editorial o imprenta y en la autoedición el autor o autora los asume totalmente. Significa también renunciar a hacer difundir la obra por una editorial tradicional ya que el escritor o escritora al volverse editor(a) se convierte en competidor(a) de la editorial. Por último, supone entrar a un mundo desconocido que puede terminar en decepción, a menos que antes se informe sobre el largo y complicado proceso que esto conllevará y lo asuma con paciencia y entusiasmo.

Autopublicaron escritores famosos ─cuando todavía no lo eran─ como Jorge Luis Borges, cuando publicó Fervor de Buenos Aires, Ernesto Sábato con El Túnel, Lewis Carroll con Alicia en el país de las maravillas, Marcel Proust con En busca del tiempo perdido y E. L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey para mencionar a una escritora contemporánea. La lista es más larga, han autopublicado sus obras Ernest Hemingway, Edgar Allan Poe, Virginia Woolf, Alejandro Dumas, Walt Whitman, Mark Twain, Anaïs Nin, entre otros. Y no era la época de la informática.

Hoy en día el mundo de la autopublicación está al alcance todos a través de Internet. Existen muchas plataformas editoriales, desde pequeñas empresas donde puede contactar personalmente a los editores si así lo desea, hasta las grandes y famosas como Lulu, Bubok, Obrapropia, Círculo Rojo, iUniverse, CreateSpace, LibrosenRed, Nook Press (la plataforma de autopublicación de Barnes & Nobles), etc. ¿Y qué pueden ofrecer estos portales? Pues de todo, desde asumir totalmente el trabajo de diseño, edición, publicación y promoción hasta facilitar las herramientas para que el escritor o escritora lleve a cabo dichas tareas. He aquí una lista de ejemplos: corrección profesional del libro, informe de lectura del mismo, publicación del código de barras, depósito legal, estimación del precio del libro, diseño de portadas estándar o personalizadas, maquetación básica, asignación del International Standard Book Number de la editorial (ISBN por sus siglas en inglés), publicación de libros impresos para el registro y para el autor, afiches para promocionar la obra, marcadores del libro, página web personalizada, aparición en el portal de la compañía, publicación en Amazon and Kindle, etc.

¿Cuáles serían las ventajas de autopublicar? Según la publicidad de estos servicios: obtener su libro en apenas unos meses, que sea hecho a gusto de los escritores porque ellos mantendrán el control de todas las etapas y tomarán todas las decisiones, conservar los derechos de autor, publicarlo aunque el mercado al que se dirija sea muy reducido, la posibilidad de que una gran editorial o un curso de critica literaria descubra al autor o autora, se interese por su obra y lo(a) haga famoso(a), así como otras maravillas que podrían entusiasmar a cualquier persona que tenga la ilusión de escribir un libro. Si la decisión fuera publicar libros a pedido, el stock nunca se acabaría, y si se publicara digitalmente, su distribución no tendría ningún límite geográfico, además de que sería otro modo de abaratar los costos. Se dice que hoy en día entre los libros más vendidos en Amazon una cifra superior a la del 60% corresponde a libros autopublicados. Por último, puesto que el nombre del autor o autora estaría difundiéndose en el mercado no podría descartarse que alguna editorial gigante lo descubriera.Resultado de imagen para libros

¿Qué desventajas podría acarrear la autopublicación? Muchas. Usted, o coedita ─con lo cual gastaría mucho dinero porque allí usted es el negocio, no el libro sino usted, además de perder el control sobre los beneficios derivados de la comercialización de su obra─ o autoedita íntegramente ─con lo cual pierde el precioso tiempo que necesita para escribir. La mayoría de las etapas tendrá que experimentarlas por primera vez, estudiarlas y equivocarse en algún momento ya que hay muchos detalles implicados. Verá, por ejemplo, que el ISBN es diferente para los libros digitales, que estos no necesitan un depósito legal, que el archivo en que trabaja tendrá que coincidir con el tamaño de libro que ofrece la editorial en línea, de lo contrario el documento tendrá que ser redimensionado y perderá la presentación en la cual tanto ha trabajado, constatará la necesidad o tentación de explorar nuevos formatos más allá de Word (.doc o .docx) (aunque le digan que Word es suficiente) tales como ePub (.epub), HTML (.htm o .html), Adobe inDesign, Quark, etc., que el trabajo de la portada y la contraportada lo conducirá a trabajar en formato .jpg, a determinar la resolución de los pixel por pulgadas, que además tendrá que calcular el costo de producción, transporte y distribución para fijar el precio del libro, que tendrá que ocuparse de la campaña publicitaria, etc. Finalmente, si se ocupa de la venta al consumidor final, prepárese para resolver problemas de administración: gestión de pedido y envíos, recepción de reclamos, organización de facturas y demás.

Además está el problema de la calidad y el de la honestidad. No olvidemos que este es un negocio que cuenta entre sus potenciales clientes con aquellos que recién están incursionando en el ámbito de la escritura y realmente no han llegado a un nivel digno de ser publicado. Algunos “editores” se dan cuenta de lo fácil que puede ser hacer negocio con estos escritores novatos e ilusionados y proyectan su empresa en función del dinero que pueden obtener de ellos. No se preocupan por la calidad ni el éxito del libro, aceptan publicarlo siempre que los escritores corran con los gastos y les dejen alguna ganancia, puede que no hagan el depósito legal, posiblemente publiquen la obra en su portal, un escaparate con miles de visitas diarias, tal como lo han ofrecido previamente pero no dirán que esas visitas son de otros autores noveles, no de compradores, y no se responsabilizarán del fracaso en la venta del libro. Si usted coedita, le darán un ISBN editorial (en lugar de uno de autoedición) lo cual facilitaría que los libros se vendan en las grandes tiendas, pero de tener éxito volvería a ganar el editor porque hechas así las cosas, el libro le pertenecerá a la editorial y no al autor o autora. De estos “empresarios” hay muchos y lo mejor es no hacer negocio con ellos.

Incluso grandes editoriales en línea reconocidas como Lulu, por citar alguna, no tienen una sede social sino que trabajan exclusivamente por Internet. ¿Qué garantía ofrece esto a los escritores en caso de insatisfacción con el producto o de ser estafados? Lulu, particularmente, da protección legal solo a los clientes estadounidenses. Los escritores de otros países no le podrían hacer ningún reclamo salvo que iniciaran una demanda internacional. ¿Y se habla de insatisfacciones? Sí, parece que es la comidilla de muchos foros donde se pueden seguir discusiones sobre los siguientes temas: los asistentes virtuales no serían fiables, la visualización sería engañosa, no darían cuenta de los beneficios que genera la obra ni de los derechos cedidos, se permitirían hacer cambios unilaterales a las condiciones del contrato, su infraestructura es lenta, la calidad de las obras es cada vez más baja, no hacen una buena gestión de reclamos, etc.

Así el panorama, no hay alternativa fácil. Ganar un concurso literario, publicar libro a través de una editorial tradicional, contratar a una agencia literaria, coeditar o autoeditar sea como libro tradicional o digital. O desistir. Esas son sus opciones. Que la información, la sabiduría, el buen criterio y la suerte le acompañen.

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