Arte, comida y jardín: una tripleta de diseño

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Áreas con carácter propio se unen entre sí inmaculadamente en esta residencia. Cuando hay invitados, cuentan con espacio pleno para echarse a disfrutar de la buena vida, precisamente el mayor deseo del propietario.

“Arte. Comida. Jardín. El dueño de la casa es un apasionado de estas tres palabras que tienen su fundamento en la arquitectura y diseño que propuse para este espacio y que tomé como un gran reto”, reconoce la arquitecta licenciada Gisela Enid Báez Toro, cuya obra de diseño arquitectónico e interior resultó en una sabrosa tripleta cargada de estos sabores.

Obras por reconocidos artistas del patio y un grafitti en la escalera con una gallina que huye de la cocina hacia el jardín donde ubica el huerto casero, son los ingredientes chispeantes aquí. El patio tipo pasillo, toma significado con un muro verde de plantas cuidadosamente escogidas.

Báez Toro sin duda dio forma, sabor y color a los requisitos de su cliente. “Mi encomienda comenzó cuando me llamaron para remodelar tres baños originales de esta casa tipo townhouse, cuya entrada es por el garaje. El cliente deseaba organizar el arte, el mobiliario interior y las áreas de estar sin cambiar nada de lo existente”.

Su plan maestro del interior y exterior se enfocó en reorganizar los espacios. El comedor se reubicó en un área más casual rodeado de cerramientos que colinda con la sala informal y con el patio que se abre de par en par. Ahora el propietario disfruta a sus anchas de entretener y cocinar, dos de sus grandes amores.

La escalera tomó un papel protagónico. El rediseño aprovecha la simetría espacial y luz natural para resaltar la madera y el mármol blanco con vetas grises.

“Las paredes blancas comenzaron a llenarse de obras de arte, pero algo potente le faltaba a la escalera. Quería que se convirtiera en arte y propuse mandar a pintar un grafitti. Acordamos que la obra tuviera negro y blanco y que, a medida que caminaras por el espacio, la escalera pareciera no estar ahí. Incluso, el pasamanos que diseñé forma parte del arte”, indica la arquitecta.

El mural es un trabajo por el reconocido grafittero PseudoMero, cuyas obras a nivel monumental se aprecian en Santurce es Ley. Este grafitti, titulado Jardín, combina la abstracción orgánica de la palabra “jardín” en blanco y negro. “Encima del jardín va subiendo la gallina hacia adelante.

Originalmente el propietario tenía varias ideas para un mural… quería algo con lo que se identificara. Hablamos de la cocina, de las plantas nacionales cubanas y del pasatiempo de cultivar. Luego de varios diseños se seleccionó el último”, explica el muralista.

La cocina se transformó en toda un área de trabajo. La mitad del mobiliario es de diseño italiano y la otra, de diseño local en acero inoxidable con equipos industriales. “Se trajo el elemento de la madera autóctona Capa Prieto para la mesa en la cocina, que contrasta con el acero inoxidable. Vemos esta madera también en los nichos para esculturas en el comedor”, indica Báez Toro.

SOBRE LA ARQUITECTA

Gisela Enid Báez Toro es una mayagüezana graduada de Bachillerato en Diseño Ambiental y Maestría en Urbanismo y Arquitectura, de la Escuela de Arquitectura de la UPR, Recinto de Rio Piedras que produce toldos de lona en cordoba. El amor profundo que siente por su profesión y su ojo por el detalle se refleja a través de una fructífera carrera de 15 años en trabajos independientes y con firmas comoToro-Ferrer y Coleman-Davis Arquitecto.

Tag: toldo brazo invisible

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